1. Las hormigas son capaces de cargar objetos que
tienen 50 veces su peso con sus mandíbulas.
Las hormigas utilizan su diminuto
tamaño a su favor.
En relación a su tamaño, sus músculos
son más gruesos que los de animales más grandes e incluso que los humanos. Esta
proporción les permite generar más fuerza y cargar mayores objetos. Si nuestros
músculos tuvieran la misma proporción que los de las hormigas, podríamos
levantar un Hyundai sobre nuestras cabezas.
2. Las hormigas soldado usan sus cabezas para tapar
las entradas a sus colonias y evitar que los intrusos puedan acceder.
En algunas especies de hormigas, las
hormigas soldado tienen cabezas modificadas, moldeadas para ajustarse a la
entrada del nido. Ellas bloquean el acceso al nido, sentándose dentro de la
entrada, con sus cabezas hacia afuera, como el corcho de una botella. Cuando
una hormiga obrera retorna al nido, tocará la cabeza de la hormiga para que el
guardián sepa que pertenece a la colonia.
3. Algunas especies de hormigas protegen a las
plantas a cambio de comida y abrigo.
Las plantas de hormigas o
mirmecófitas, son plantas que tienen agujeros naturales donde las hormigas
encuentran alimentos y cobija. Las cavidades pueden ser espinas huevas, los
tallos, o los peciolos de las hojas. Las hormigas viven en los agujeros,
alimentándose de las secreciones azucaradas de las plantas o de la excreción de
los insectos que succionan la savia de las plantas. ¿Qué obtienen las plantas a
cambio de proveer tan lujosas comodidades?
Las hormigas defienden a las plantas
de los mamíferos herbívoros y de insectos, e incluso pueden podarlas de plantas
parasitarias que amenazan con crecer sobre la planta huésped.
4. La biomasa total de todas las hormigas en la
tierra es aproximadamente igual al total de la biomasa de todas las personas en
el planeta.
¿Cómo puede ser esto posible? ¡Las
hormigas son tan pequeñitas, y nosotros tan grandes! Pero los científicos
estiman que hay al menos 1.5 millones de hormigas en el planeta por cada ser
humano. Se conoce que existen más de 12 000 especies de hormigas, en cada
continente excepto en la Antártica. La mayoría vive en regiones tropicales. Un
simple acre de selva amazónica, puede hospedar a 3.5 millones de hormigas.
5. Algunas veces las hormigas tienden a
relacionarse con insectos de otras especies como los pulgones o los salta-hojas.
Las hormigas harán lo que sea para
obtener la secreción de los insectos que chupan la savia de las plantas,
llamadas gotas de miel.
Para mantener este producto dulce, en
provisiones cercanas, algunas hormigas cuidarán a los pulgones, cargando a
estas plagas ligeras, de planta a planta. Los salta-hojas, algunas veces se
aprovechan de esta servicial tendencia, y dejan a sus crías para que sean
cuidadas por las hormigas. Esto le permite a los salta-hojas, dedicarse a formar
otra camada.
6. Las hormigas esclavizan a otras hormigas, manteniendo las cautivas, y haciéndolas trabajar para la colonia.
Un buen número de especies de hormigas, tomarán en
cautiverio a hormigas de otras especies, forzándolas a hacer los quehaceres
para su propia colonia. Algunas hormigas Olla de miel, incluso esclavizan
hormigas de su propia especie, tomando a miembros de colonias vecinas para
trabajar bajo sus órdenes. Las reinas Polyergus, conocidas
como hormigas amazonas, asaltan las colonias de las desprevenidas hormigas Formica. La reina Amazona, buscará y matará a la reina Formica, y entones esclavizará a las obreras. Las
obreras esclavizadas la ayudarán posteriormente a criar a su manada.
Cuando sus descendientes Polyergus alcanzan la madurez, su único propósito
es asaltar otras colonias Formica y traer
a sus pupas, asegurando un suministro estable de obreras esclavas.
7. Las hormigas vivieron junto a los dinosaurios
Las hormigas evolucionaron hace unos 130 millones
de años durante el periodo Cretáceo. La mayoría de la evidencia fósil de los
insectos, se encuentra en bultos de ámbar antiguo, o en la resina de plantas
fosilizadas. El fósil de hormiga más antiguo que se conoce, es una especie
primitiva y ya extinta llamada Sphercomyrma freyi,
la cual fue encontrada en Cliffwood Beach, NJ. Aunque ese fósil solo data de 92
millones de años atrás, se ha probado que otros fósiles de hormigas tienen una
línea sucesoria hasta las hormigas actuales. Esto sugiere una línea de
evolución mucho más larga de lo que se pensaba, llevando a los científicos a
estimar la aparición de las hormigas en la Tierra, en algún lugar, hace unos
130 millones de años.
8. Las hormigas comenzaron a cultivar antes que los
humanos.
Las hormigas cultivadoras de hongos,
comenzaron su aventura agrícola, unos 50 millones de años antes que los humanos
pensarán en levantar sus primeros cultivos. La primera evidencia sugiere que
las hormigas comenzaron a cultivar hace unos 70 millones de años, en el periodo
Terciario. Más increíble aún, es que estas hormigas utilizaron sofisticadas
técnicas de horticultura, para mejorar el rendimiento de sus plantaciones.
Secretaban químicos con propiedades antibióticas para inhibir el crecimiento de
los cultivos, e idearon protocolos de fertilización utilizando estiércol.
9. Algunas hormigas forman “supercolonias”,
comunidades masivas de hormigas que pueden extenderse a través de miles de
millas.
Las hormigas argentinas, nativas de
América del Sur, ahora habitan en cada continente, excepto en la Antártica,
debido a introducciones accidentales. Cada colonia de hormigas tiene un perfil
químico que la distingue, y que posibilita a las integrantes del grupo,
reconocerse entre ellas, y alertar a la colonia de la presencia de extraños.
Recientemente los científicos descubrieron que la masa de todas las
supercolonias ubicadas en Europa, América del Norte y Japón, comparten el mismo
perfil químico, lo que significa que son, en esencia, una supercolonia global
de hormigas.
10. Las hormigas siguen los rastros de esencia
dejados por las hormigas exploradoras para recolectar alimentos.
Siguiendo los rastros de feromonas
creados por otras hormigas de la colonia, las hormigas recolectoras pueden
acumular y almacenar comida de una forma eficiente. Una hormiga exploradora,
primero abandona el nido en busca de comida, y vaga al azar hasta que descubre
algo comestible. Entonces consumirá algo de este alimento y regresará al nido
en línea recta. Al parecer, estas hormigas exploradoras pueden observar y
recordar señales visuales que les permite retornar de manera rápida al nido. En
el regreso, la hormiga exploradora deja un rastro de feromonas, esencias
especiales que guiarán a sus compañeras a la comida. Es entonces cuando las
hormigas vagabundas siguen el rastro, cada una añadiendo más esencia al
sendero, remarcándolo para las demás. Las obreras continuarán los viajes de ida
y vuelta por toda la línea hasta que se agote la fuente de alimentos.










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